历史回顾
Reseña histórica

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阿根廷、玻利维亚和委内瑞拉的石油行业

La industria petrolera en Argentina, Bolivia y Venezuela

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罗艺

很多年以前,在1907年的12月,何塞·菲戈罗亚·阿尔科塔政府的副钻井工程师亨姆波特·博金(Humberto Beghin)惊讶地喊道:“伟大的主啊,我们找到煤油啦!”从此开始了阿根廷石油工业的发展。 这个进程的第二个里程碑是1922年YPF石油公司的成立;它是阿根廷第一个从事石油开采和加工的公司。随后的政治动荡和管理疏忽使该公司的资本在十年的时间里几乎没有任何进步并因此阻滞了其增长。到庇隆(Perón)政权开始时期(1945),YPF公司已经制度腐朽,寻找外国资本以增加产量的努力也很失败。后来的政府也没有给阿根廷石油工业带来任何起色,庇隆政权垮台后的许多年里石油行业的特点一直是时进是退。1958年,阿图罗·弗兰迪(Arturo Frondizi)凭借其自给自足的政府计划赢得了国内的支持,但是,政府合同的失效使该计划失败。各届阿根廷军事政府没有在石油政策上做出任何重大改变,但是由阿根廷城市服务公司(Argentina Cities Service)和和英国阿莫科石油公司(Amoco)统率的石油行业生产一直在增长。1992年,卡洛斯·梅内姆(Carlos Menem)政府实施石油私有化,将国有的石油油田转给各省并将YPF公司私有化。在这个背景下,1998年,西班牙莱普索尔石油公司(Repsol)收购了这个阿根廷国有石油公司,改名为莱普索尔YPF(Repsol YPF)。从此以后,对阿根廷石油生产演变过程的意见开始各不相同。

拉丁美洲的国有化这个主题人们并不陌生,但是,在这个每桶石油价格超过100美元、世界石油需求曲线直线攀升的时代,它就显得格外重要了。在这一点上,不能说整个拉丁美洲都存在着矿产资源国有化趋势,因为在哥伦比亚和秘鲁等国家,这些资源由跨国企业公开开采,在巴西等其他国家,国有企业在国际证券所上市,其很大一部分股票被外国投资者掌握,但是,在玻利维亚和委内瑞拉,我们的确发现政府沿着国有化的方向前进的证明。

在声明自然资源是国家发展的战略资源之后,玻利维亚和委内瑞拉都各自对石油行业的重要部门进行了国有化改革。在委内瑞拉,第一次国有化发生在1976年卡洛斯·安德烈斯·佩雷兹(Carlos Andrés Pérez)总统在任期间,它在十年能源危机和石油输出国组织(OPEP)巩固的背景下,获得盈利,使这个国有石油企业闻名世界。但是,1980-1990年间的石油业开放计划使跨国资本进入国内领域。在这个背景下,2007年总统乌戈·查韦斯开展了第二次国有化,作为巩固其管理模式的必要工具;此后有人建议重新计划奥里诺科石油带的油田股份分配,在当时,最大的受益者是美国埃克森美孚公司(Exonmobil)、康菲石油公司(Conoco-Phillips)和雪佛龙公司(Chevron),以及法国道达尔石油公司(Total)、英国石油公司(BP)和挪威国家石油公司(Statoil)。 该措施意味着对外国石油公司的赔偿谈判中,有些与政府部门达成协议,而有些因不能在数额上达成一致,向世界银行提出了申诉。

玻利维亚的国有化过程更加复杂。1937年,该国政府驱逐了标准石油公司,创立了玻利维亚国家石油公司(YPFB), 成了国有化的第一步。后来的各届政府向外国企业提供便利,使其一点点地占领了行业领地;1969年发起了第二次国有化进程。在沉重的财政压力下,玻利维亚国家石油公司在1996年被私有化,开始了石油行业的新篇章,直到2006年的又一次国有化。这次国有化在2004年采取公投方式进行,由艾弗·莫拉雷斯(Evo Morales)总统以政府法令形式确定,给玻利维亚政府带来了大型油田石油产量总价值近82%的收入。这次国有化中,各方依然就命令变更进行了磋商。但是,赔偿金额上的巨大差异又一次导致了国际仲裁,至今仍有未决的申诉。

因为官方数据和国际组织提供的数据之间存在巨大分歧,对这些国有化影响的分析显得非常复杂。但是,国有石油企业在社会发展项目中的高参与度意味着收益中的很大一部分将用于社会发展而非再投资,这样将限制勘探能力-替换成熟油田的必要能力-并暗示着一个下降的趋势。这个观点被上述国家最近在石油方面的政策佐证。在委内瑞拉,奥里诺科石油带的重油油田通过招标形式由俄罗斯、中国、伊朗等国家实施工程,目的在引进外国资本,但是必须指出的是这些新的合作方式都建立在反映石油行业新模式的同一个条件基础上,即至少51%的股份应归委内瑞拉国家石油公司(PDVSA)所有。另一方面,玻利维亚政府为跨国石油企业创立了一个补贴制度,将生产出的每桶石油收益提高至30美元,以吸引外资。

罗艺:委内瑞拉工程师,天然气和石油专家。中国地质大学石油地质专业硕士。查看简历

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Por Eloy Jerviz

Muchos años han pasado desde que, en Diciembre de 1907, un sobresaltado Humberto Beghin, auxiliar de perforación del gobierno de José Figueroa Alcorta, aclamase “Grandioso Dios, hemos conseguido kerosene”, iniciando así la historia de la industria petrolera Argentina. Un segundo hito en esta evolución está marcado por la fundación de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) en 1922; primera empresa a cargo de extraer y tratar el petróleo Argentino. Subsiguientes periodos de turbulencias políticas y dudosa administración produjeron una década de poco avance en el capital de la empresa y consecuentemente estancando su crecimiento. Ya para la llegada del régimen Peronista (1945), YPF estaba institucionalmente débil y capitales extranjeros fueron infructuosamente buscados para incrementar su producción. Gobiernos posteriores poco cambio trajeron a la industria de hidrocarburos de la nación austral, avances y retrocesos fueron característicos en los años que siguieron al derrocamiento de Perón. En 1958, Arturo Frondizi logra con su programa de gobierno autoabastecer el mercado interno, sin embargo, la anulación de contratos en el gobierno de Aturo Ilia representaron un revés. Los gobiernos militares Argentinos no incluyeron cambios trascendentales en las políticas petroleras, sin embargo, la producción continúo en crecimiento liderada por empresas como Argentina Cities Service y Amoco. En 1992, el gobierno de Carlos Menem desnacionalizo el petróleo, transfiriendo el dominio de los yacimientos petrolíferos del Estado Nacional a las provincias y privatizando YPF. Fue en este escenario que en 1998 se produjo la compra de la estatal petrolera Argentina por parte la Española Repsol, pasándose a llamar Repsol YPF. De aquí en adelante, las opiniones de lo que ha sido la evolución de la producción petrolera Argentina comienzan a discrepar.

Las nacionalizaciones en América Latina no resultan un tema desconocido, sin embargo, su importancia aumenta en una época en que el precio del barril de petróleo supera los 100$ y la curva de demanda mundial continua en franco ascenso. En este particular, seria errado afirmar que una tendencia a la nacionalización de los recursos minerales existe en  la región, pues en países como Colombia y Perú, estos son abiertamente explotados por empresas transnacionales mientras que en otros, como Brasil, acciones de las empresas estatales son cotizadas en bolsas internaciones con altas cuotas pertenecientes a inversores extranjeros, sin embargo, en Bolivia y Venezuela hallamos claros ejemplos de gobiernos que siguieron esta dirección.

Tanto Bolivia como Venezuela han llevado a cabo sendos procesos de nacionalización de importantes sectores de su industria petrolera al declarar sus recursos naturales como estratégicos para el desarrollo de la nación. En el caso Venezolano, una primera nacionalización fue llevada a cabo en 1976 por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez teniendo como resultado la creación de un estado de bonanza económica debido a la crisis energética de la década y el fortalecimiento de la OPEP, lo cual llevo a la estatal petrolera a niveles de reconocimiento mundial. Sin embargo, el plan de Apertura Petrolera de la década de los 80-90, produjo la vuelta de capitales transnacionales al escenario nacional. En estas condiciones, una segunda nacionalización fue anunciada por el presidente Hugo Chávez en enero de 2007 como herramienta necesaria para alcanzar la consolidación de su modelo de gobierno; con esta se propuso replantear la distribución accionaria de los bloques de petróleo pesado en la Faja del Orinoco, las cuales eran, para la época, mayoritarias a favor de las empresas estadounidenses ExxonMobil, Conoco-Phillips y  Chevron, junto a la francesa Total, la inglesa BP y la noruega Statoil. La medida implico la negociación de compensaciones para compañías petroleras expropiadas, muchas de las cuales lograron acuerdos con el ente gubernamental mientras que otras, debido a la imposibilidad de reconciliar cifras, apelaron al uso del recurso de demanda ante el Banco Mundial.

Respecto al caso Boliviano, la historia de nacionalizaciones resulta más compleja. Hacia el año 1937, el gobierno de este país expulsa a Standard Oil y crea Yacimientos Petroleros Fiscales Bolivianos (YPFB), definiendo el primer proceso de nacionalización. Gobiernos posteriores otorgaron ventajas a compañías extranjeras que poco a poco fueron ganando terreno; desencadenando una segunda nacionalización en 1969. Ante crecientes presiones fiscales, YPFB fue privatizada en 1996 iniciando así otro capítulo de la industria petrolera que culmino con la nacionalización de 2006, la cual se realizo por medio de consulta popular en 2004 y fue confirmada por decreto del gobierno del presidente Evo Morales, estableciéndose ingresos para el Estado boliviano cercanos al 82% del valor de la producción de hidrocarburos para los megacampos. En esta oportunidad, el cambio de mando también fue negociado, sin embargo, una vez más, diferencias significativas en los montos compensatorios requirió arbitraje internacional, existiendo hasta el día de hoy querellas activas al respecto.

Los efectos de dichas nacionalizaciones en términos de producción resultan complicados de analizar pues las cifras oficiales discrepan en gran medida con aquellas reportadas por organismos internacionales. Sin embargo, el alto grado de compromiso que las estatales petroleras tienen en proyectos de desarrollo social tiene como implicación que una buena porción de las ganancias se destine a estos fines y no a la reinversión, poniendo un límite a la capacidad exploratoria –necesaria para sustituir yacimientos maduros-, asumiéndose una tacita tendencia al declive. Esta observación está respaldada por las políticas que, en materia petrolera, han sido recientemente tomadas por los países citados. En Venezuela, campos de petróleo pesado en la Faja Petrolífera del Orinoco fueron licitados a empresas rusas, chinas, iraníes, entre otras, con el objetivo de reinyectar capital extranjero, aunque ciertamente debe destacarse que estas nuevas asociaciones fueron establecidas con una condición que reflejo el nuevo modelo petrolero: al menos un 51% del volumen accionario debía pertenecer a la estatal PDVSA. Por su parte, el gobierno Boliviano creó un sistema de subvenciones a las compañías petroleras transnacionales, con lo cual se incrementaba a 30 dólares la ganancia por barril producido, como medida para atraer inversiones.

Eloy Jerviz: Ingeniero venezolano, especialista en Gas y Petróleo. M.A en Geología del Petróleo de la Universidad China de Ciencias de la Tierra. Ver biografía.

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